LA CHICA DEL fLASH, UN RELATO DE ROSA FERNÁNDEZ


Me he enamorado. Acabo de llegar a la zona y ya me he vuelto loca. Hoy ha venido a comer por tercera vez, la primera me miró de arriba a abajo, la segunda me guiño un ojo y hoy si no fuera porque el maitre se ha interpuesto…me besa. Mientras engullía la hamburguesa y lamía la mostaza , yo muy digna he escuchado toda su conversación con pensamientos apetitosos de otro tipo.
Lo peor: me va a ser infiel.
Cenará en Lamucca “un garito cool de la muerte, con comida súper y gente guapa a mogollón, tío de lo más”-palabras textuales. El amigo asentía y parecía convencido.
La cita a las diez. Mi plan es el siguiente: yo me muevo de aquí, me quito la visera y el jersey cuello perkins, haré unos estiramientos porque tanto año con cámara en mano los biceps se resienten.
Aquí no reservamos así que iré con tiempo. Lo normal es que cuando me vea me invite a su mesa. Será una mezcla de sorpresa y de deseo, una cena compartida, con luz tenue, así no apreciara la palidez de mi piel después diez años pegada a un blanco nuclear. Como la Cenicienta a las doce en punto saldré de Lamucca a mi sitio de trabajo. Pocos pasos nos separan , tantas veces me repito pero seguro que el nuevo cocinero vietnamita se da cuenta de mi ausencia.
No sé…si me gusta el sitio lo mismo les ofrezco a los de Lamucca mi currículum, no vaya a ser que mi príncipe no pase a darme el botín. ¡Eso sí! si acepto esta vez me quedo sentada, agarrando esas lamparitas pero sentada.